En el Aston Martin V8 Vantage el frontal muy redondo destaca la presencia de una enorme calandra como toma de aire que, si en otros vehículos está exagerada para acentuar su personalidad deportiva, en el Vantage resulta lógica y original, Esta amplia parrilla, que se abre en sus laterales para ganar espacio bajo los faros, es lo que primero llama la atención; pero después también lo hace su línea de cristales laterales, que tiene exactamente el perfil de un ala de avión, con una parte delantera algo más vertical y una trasera muy afilada en la que baja ligeramente la línea superior y se eleva la inferior hasta encontrase enmarcando un pequeño cristal trasero.

Interior personal. La imagen deportiva del Aston Martin V8 Vantage es rematada por unas llantas de seis finos radios que dejan ver perfectamente unos enormes discos de frenos ventilados y sus patentes pinzas. La deportividad de sus formas externas hace, sin ernbargo, notables concesiones en el interior tanto a la elegancia como al confort. Casi todo está forrado en cuero y los plásticos únicamente aparecen con timidez en la consola central y como soporte de parte de la instrumentación. El cuadro de mandos es una verdadera maravilla de diseño, tanto por su facilidad de lectura y visibilidad como por su personalidad. El túnel central separa los dos asientos y al mismo tiempo sirve de soporte a los reglajes eléctricos de los asientos y a otros mandos. El volante de cuero no tiene mandos incorporados que distraigan a las manos de otra actividad que no sea la de conducir, y los pedales son a su vez antideslizantes. La instrumentación es muy completa y se incluye el navegador en una pantalla escamoteable.
La caja de cambios en el Aston Martin V8 Vantage es manual y se encuentra colocada en posición elevada respecto a los asientos, que por su parte están colocados muy bajos. Es de recorrido corto y duro, de un estilo más deportivo que cómodo, pero eficaz y preciso. También son muy deportivos en su tacto los frenos: potentes pero duros de accionamiento, mientras que en el confort sonoro no se ha olvidado el ruido del motor, suave a medio y bajo régimen, pero que entre las 4.000 y 5.000 vueltas cambia y suena fuerte a potencia y velocidad.