El significado del mítico Fiat 500
El primitivo Fiat 500 supuso para la automoción italiana algo muy parecido a lo que su hermano mayor el 600 (nacido un año antes llegó a ser en España por las mismas fechas. Curiosamente, el 600 pasó por Italia sin mayor pena ni gloria; quizás porque allí, como coche de mayor sofisticación que el Fiat 500, ya tenían las mil y una versiones del longevo "Millecento", que todavía aguantó más de una década antes de ser sustituído por el Fiat 124. Junto con la Vespa, el Fiat 500 constituyó el núcleo del resurgimiento, en su sector popular, del automovilismo italiano; no todo iba a ser Ferrari y Maserati. Se trata de vehículos que son iconos sociológicos, no sólo tecnológicos.

Tras del New Beetle y el Mini, la fiebre del "revival" parecía haberse tranquilizado. Pero ahora surge un nuevo participante que, a una escala menor tanto en tamaño como en categoría de coche, sin duda pretende reproducir el éxito del segundo de los dos coches citados. Y ya metidos a hurgar en el túnel del tiempo, nos parece interesante subrayar que, si no la totalidad, al menos la mayoría de los coches que han alcanzado el nivel de mitos suelen ir indisolublemente unidos al nombre de una persona, la que los concibió e imprimió ese sello especial que, en la actualidad, no consiguen magníficos productos debidos al trabajo de multidisciplinares equipos, en los que falta precisamente la impronta personal del genio.
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Comentarios al artículo
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Fecha: February 2, 2008 at 2:10 pm
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