El Toyota Auris supera al resto de sus segmento, menos al Volkswagen Golf
El motor del Ford Focus, con bloque y culata en hierro fundido, debería ir pensando en jubilarse pronto: su cilindrada y potencia no se corresponden con su respuesta, algo perezosa, y resultan insuficientes para mover con soltura al coche más pesado de la comparativa que hacemos. Algo parecido pasa con el TDI, que comparten el Seat León y el Volkswagen Golf: a pesar de su elevada cilindrada y su contrastada reputación, se han quedado en una cifras de aceleración y recuperación más bien modestas.

El Toyota Auris prefiere una conducción relajada. Una vez en marcha, el Auris es un coche que engaña. Durante los primeros compases, si realizamos una conducción relajada, transmite mucho aplomo y resulta rápido y cómodo, con un buen filtrado de las irregularidades.
Sin embargo, cuando le pedimos que lo dé todo y las curvas comienzan a agolparse, parece como si se le acumulase el trabajo y no fuera capaz de hacer varias cosas a la vez: dirigir el coche, frenar, traccionar… aquí, el Toyota Auris se pone "nervioso", y el control de estabilidad (de serie) se encarga de poner las cosas en su sitio, con la luz amarilla parpadeando incansablemente en el salpicadero.
En esto puede tener que ver un tarado de las suspensiones poco acertado, con un muelle blando que no termina de llevarse bien con los amortiguadores. Una pena, porque su excelente tacto de dirección y cambio invitan a realizar una conducción decidida.

La otra cara de la moneda es el Seat León: tal vez no resulte tan cómodo como el japonés, pero "liga pases" como el diestro más avezado de la plaza. El Golf también se lleva la palma en este apartado, y se confirma como el gran referente: toma las curvas, por cerradas que sean, sin aparentar el menor esfuerzo. Otro tanto puede decirse del Focus: su eje trasero multibrazo sigue siendo el ejemplo a seguir, con un guiado excepcional. El Kia Cee’d tiene un comportamiento neutro y aplomado, lo mejorcito que hemos probado de la marca coreana.
Los demás, sin brillar en ningún apartado, ofrecen un buen compromiso entre estabilidad y confort. En definitiva, lados estos modelos tienen virtudes para ofrecer una buena "faena" en la plaza. A la hora de juzgar cuál es mejor, los puntos de nuestro análisis se decantarán por el más equilibrado, es decir, el que sea capaz de satisfacer en todos los apartados, y mantener un precio al alcance de la mayoría del "tendido". Y eso requiere mucho arte.
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