Garbi, un modelo que no provocara arrepentimiento
Gracias a su ligereza y a los neumáticos semislicks que incorpora, se puede apurar hasta límites difíciles de asimilar. Y una vez en curva ocurre algo parecido, pues el agarre resulta formidable y los virajes se pueden negociar a un ritmo altísimo. Eso sí, hay que tener mucho tacto con el pedal del acelerador, ya que el tren trasero es muy sensible tanto a la hora de cortar gas en apoyo como al acelerar a la salida de los virajes más cerrados. Gracias a ello, el coche resulta muy gratificante en su conducción, pero es evidente que para sacarle el máximo partido hay que emplearse con el volante ya que, como cabe imaginar, la ausencia de ayudas a la conducción es total.

Lo que sí se puede montar opcionalmente es un diferencial autoblocante, si bien es verdad que gracias a la suspensión trasera independiente, el coche tracciona bastante bien y sólo se aconseja su instalación si se es un consumado volantista, dado que aunque se mejoran sus cualidades dinámicas, el tren trasero se insinúa con más facilidad. y como se ha podido comprobar en Circuito, esta réplica del Lotus Seven hace gala de una eficacia impresionante. Prueba de ello es que consigue un tiempo de l’11"88/100, lo que le sitúa en segunda posición, por detrás del Audi R8, en el ranking de los coches homologados para rodar por carretera, superando a los todopoderosos Porsche 911 Turbo y Dodge Viper entre otros. Aunque no tan brillantes, las prestaciones son también muy buenas, si bien se ve penalizado por aerodinámica y un embrague que hay que mimarlo en las arrancadas para no centrifugarlo. De esta manera, para acelerar de 0 a 100 km/ emplea 6"14/10 segundos, mientras que los primeros 1.000 metros saliendo desde parado se recorren en 26"7/10. Por su parte, la velocidad máxima se sitúa en torno a 220 km/h.

La única diferencia desde el punto de vista técnico entre el Garbí homologado para carretera y el que se utiliza en la Challenge está en los reglajes de suspensión y en las medidas de seguridad obligatorias para competición (arco antivuelco, extintor, cortacorrientes etc). No es de extrañar, por tanto, que sean varias las unidades matriculadas que participan en este campeonato y que llegan al circuito rodando por carretera. Evidentemente, no es ningún mal plan levantarse un sábado por la mañana y salir del garaje de casa con el Garbí para disputar un par de carreritas en el circuito más cercano. y, una vez terminada la emoción de las carreras, la jornada podría continuar tomando tranquilamente rumbo a la sierra para compartir mesa con los amigos. El Garbí matriculado y listo para circular cuesta 26.600 €. A esto habría que añadir 1.200 € si se quiere montar la capota de lona y otros 1.500 por el autoblocante. No se puede decir que sea un coche barato pero, por este dinero, pocos juguetes más divertidos se pueden comprar.
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