Hyundai Tucson, resistente y duradera
Un detalle un tanto molesto fue descubrir que el depósito de gasóleo escupe de vez en cuando en la Hyundai Tucson. Y, quizás, el Tucson pierda algo de su inicial atractivo cuando notes que tu colonia se torne en un perfume de gasóleo.

Al final del test, la parte electrónica decidió que era su momento para recordar que existía: en el kilómetro 97.507 se encendió el testigo de Engine Check. Una indicación de fallo genérico. El taller encontró en la base de datos de códigos de error un problema en la electrónica de control del embrague. Se borró la memoria de errores y, por consejo del taller mecánico, continuamos la marcha sin más. El testigo se volvió a iluminar en alguna ocasión pero, al poco rato, se volvía a apagar. La caja de cambios no tuvo ninguna avería … pero su forma de realizar los cambios de marcha seguía sin convencer lo más mínimo.
En invierno, al subir por pendientes nevadas, tiene sentido desconectar el control de tracción, ya que así se mantenía el impulso para poder subir por las carreteras del puerto. Por cierto, este Hyundai Tucson de prueba no disponía de ESP. Unidades más recientes del Tucson sí cuentan con él.

El hecho de que pudiese circular con tal facilidad por la nieve se puede agradecer en parte a los resistentes neumáticos de invierno Michelin 4X4 Alpine, los cuales, después de 52.000 kilómetros, aún disponían de un surco de entre cinco y seis milímetros. Las gomas de verano, Uniroyal Rallye 4X4 Street se desgastaron más rápido. A los 47.000 kilómetros mostraban un perfil de entre tres a cuatro milímetros. En general el coche no gasta mucho los neumáticos.
En definitiva, el Tucson se parece a ese compañero de clase que, en las reuniones de antiguos alumnos, parece que hubiera mandado a su hijo. ¡Muy bien conservado!



Comentarios: