Subaru Impreza, el coche divertido con que quieres salir
En ciudad, los 105 CV a 6.400 rpm del Subaru Impreza se bastan y se sobran para esquivar el tráfico; fuera de los límites urbanos, la cosa cambia. El propulsor se queda corto, aunque sorprende agradablemente que empuje con decisión hasta rebasar las 8.000 rpm, casi como una moto. Las cuestas se le atragantan, a pesar de los 142 Nm a 6.400 rpm, con lo que se hace imprescindible jugar con el cambio de cinco velocidades manual (por cierto, bastante agradable), gracias a unas relaciones cortas y ajustadas que permiten mover con gracia y soltura al benjamín de los Impreza.

Consume bastante si pretendes llevarle todo el rato hasta las anteriormente mencionadas 8.000 rpm, y encima la capacidad del depósito, no es mucha.Las suspensiones son correctas, no te dejas los riñones en cada imperfección del asfalto, y tampoco son las blandas de los típicos compactos de similar potencia. El chasis denota que "de casta le viene al galgo", ya que en cada curva lenta o apoyo fuerte, la inclinación de la carrocería no es exagerada y se controla con cierta facilidad, aunque si te pasas de listo no cuentes con que el ESP te sacará del apuro, porque no cuenta con él ni como opción. Al menos, la tracción integral lleva al coche como por railes: sobresaliente. El objetivo principal de este coche es aumentar la popularidad de la marca y acercar a un mayor número de posibles compradores a una firma a la que, con los nuevos motores impulsados por gasóleo, le espera un nuevo y atractivo futuro.
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