Para celebrar la Exposición Mundial de Montreal de 1967, Alfa Romeo produjo un prototipo diseñado por Bertone. Como la mayoría de propuestas de diseño, recibió muchas muestras de admiración, pero nadie esperaba que se ofreciera al público.
Sin embargo, así lo hizo en 1970, impulsado por un ligero motor V8 de 2,6 litros que era una versión con menos prestaciones del motor utilizado por Carlo Chiti en el coche de carreras Alfa 33. El motor tenía una capacidad de 2.593 cm3, una potencia de 200 CV a 6.500 rpm, una velocidad máxima de 225 km/h, y una aceleración de 0 a 96 km/h en 7,1 segundos.
A pesar de su casta, la inyección de gasolina hacia que el coche fuera más dócil en cuidad, mientras que sus componentes dinámicos, procedentes de una gama de sedan de fabricación en serie de Alfa y combinados con una fabulosa transmisión de cinco velocidades, ofrecían un excelente comportamiento a alta velocidad.
Nadie trató de aparentar que el Montreal fuera nada más que un biplaza, y sigue siendo una joya desconocida para la mayoría. Un gran turismo de estilo clásico, con deliciosas detalles de diseño y respiradores estriados en los laterales cuya forma se reflejaba también en las cubiertas de los faros delanteros escamoteables.

El Alfa Romeo Montreal fue un deportivo impresionante, que rompió varios esquemas en ese momento. Su línea cuidada y estilo tan personal lo ubicaron en un lugar de privilegio que muy pocos deportivos tienen.
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