Con expertas manos para domar las embestidas del Honda S2000, un deportivo de pura raza que se ha escapado del circuito. ¿ Te atreves? Aviso a la población: Un bólido anda suelto. Vestido con traje civilizado, salta del circuito a la carretera en busca de un piloto capaz de domar sus arrebatos. De calle, sólo viste el traje. El resto, te lo aseguro, es todo de carreras. Si no lo crees, siéntate en un puesto de conducción tan bajo que rozas el suelo. Agarra un diminuto volante para guiar al japonés desde una rapidísima dirección. Pisa el pedal de aluminio, cambia desde una pequeña palanca, con tacto duro y minúsculos recorridos. Aprieta con fuerza el freno, con ese tacto duro propio de la competición, de esos que sólo empiezan a funcionar cuando se calientan. Aunque para calentarte, hunde el acelerador en vacío y escucha la primera muestra de furia de un propulsor capaz de alcanzar las 9.000 rpm. Si, sí, 9.000 vueltas.

Ya te lo advertíamos, un bólido de carreras. Apura el cuentavueltas hasta 9.000 rpm un coche diferente al resto, el Honda S2000 exige apurar el cuentavueltas para saborear su esencia. Como los Honda de siempre, el motor 2.0 demuestra su carácter puntiagudo y espera a las 7.000 rpm para estremecerte. Antes, incluso me parece que acelera poco, que se hace el remolón. Falsa idea, sólo pide otro tipo de conducción (y algo más de par máximo). Necesita apurar los cortísimas desarrollos de sus seis velocidades y, sobre todo, pide curvas. por esto es que manejar un Honda S2000 es de aquellas experiencias que no se olvidan y no se aprenden, solo las vives en cada momento.
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Un Comentario al Artículo: Honda S2000, la aventura que no termina hasta que apagas el motor