Pisando con fuerza el embrague entra la primera marcha. El cambio da buenas sensaciones: es rápido, preciso y duro, como tiene que ser en un coche asÃ. Al salir del garaje se percata cada quien de que el Porsche 911 Targa es un verdadero GT, un coche veloz, deportivo, pero nunca radical. Con la suspensión PASM (de serie en el Targa 4S) en modo normal es hasta cómodo. La cosa cambia al presionar el botón Sport. La suspensión se endurece (la espalda nota todos y cada uno de los baches), el motor retiene más, el acelerador es más sensible y, lo mejor de todo si te gustan las emociones fuertes, el ABS y el control de estabilidad son más permisivos.




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