A Hollywood no ha llegado aún el Smart. Y eso que la historia del pequeño biplaza es como el guión de una película de tensión: un marginado dispuesto a revolucionar el tráfico urbano. Pero para ello tiene que luchar con muchos prejuicios. El pequeño héroe tropieza y cae, pero siempre se vuelve a poner en pie. Pero todo termina con un final feliz, ocho años y medio después de su lanzamiento, hay miles de Smart luchando en el tráfico diario de las metrópolis europeas, y, por tanto, unidades de segunda mano. Pero para ser feliz con un Smart City-Coupé o un ’M’ Cabrio (no fue hasta el año 2004 cuando a estos biplaza se les empezó a llamar Fortwo) hay que saber elegir bien.




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