Coches Mazda

El fabricante de automóviles japonés obtuvo un beneficio de explotación de 1.710 millones de euros, lo que supone un crecimiento interanual del 12%. Por tercer año consecutivo ha batido el récord en el que, además, las ventas de vehículos crecieron por encima de lo esperado, hasta situarse en 1.534.000 unidades, un 10% más, entre el año 2015 – 2016. La facturación total fue de 25.610 millones de euros.2

Actualmente, La compañía de automóviles japonesa esta avanzando con seguridad por medio de distintas iniciativas, como la expansión de su infraestructura de producción internacional, la maximización de la eficiencia de producción o un control reforzado sobre los costes fijos dirigido a compensar las fluctuaciones en los tipos de cambio. El desarrollo de la línea de tecnologías SkyActiv, Mazda Connect y Sistema de seguridad i- Activesense continúa siendo un elemento focal central.

Al año 2017, Mazda logró posicionarse como una de las compañías mas confiables del mundo. El fabricante tiene intención de seguir capitalizando su marca, con el fin de abrir nuevos mercados en países donde es ausente la compañía.

Mazda 2

La cuarta generación del utilitario de la marca japonesa destaca por su atractivo diseño exterior e interior, su excelente equipamiento tecnológico y de seguridad, y un dinamismo de primer nivel. Las diferencias son claras. El nuevo Mazda2 ha ganado muchos enteros con sus líneas afiladas, aspecto musculado y la nueva parrilla, seña de indentidad de la marca, que ya incorporan sus hermanos Mazda3 y Mazda6. El diseño del Mazda2 responde al nuevo lenguaje de diseño de la marca nipona denominado KODO que, según Mazda, transmite atributos de vitalidad y agilidad. En este sentido hay que destacar que el pilar A se han desplazado 80 milímetros hacia atrás para dotarle de un aire más dinámico, algo que se percibe sobre todo al verlo de perfil. Por otro lado, el nuevo Mazda2 incorpora nuevos faros que le dotan del aspecto felino que la marca japonesa quiere transmitir en sus modelos. De hecho, es el primer Mazda que incorpora unos grupos ópticos delanteros con cuatro lámparas LED que conforman un diseño circular.
El interior del Mazda2 también ha experimentado un cambio de gigante, y es donde más se palpa la enorme y excelente evolución experimentada por el pequeño utilitario. Ahora la consola central se limita a contar con los controles del aire acondicionado y se ha eliminado todo aquello que ahora es gestionado a través de la pantalla multifunción de siete pulgadas situada en el centro del salpicadero, que mientras el Mazda2 está parado se puede manipular de forma táctil, mientras que si el coche está en movimiento, sólo puede ser accionada mediante el ‘Commander’, un mando situado junto al freno de mano. Además, destaca también que el Mazda2, en el acabado superior, estará disponible con ‘Head-Up Display’.

En cuanto al apartado de seguridad, el nuevo Mazda2 –que cuenta con una carrocería más robusta que la del modelo anterior, a pesar de ser más ligera un chasis una rigidez torsional un 22% mayor– también se ha puesto al día. Así, el Mazda2 estará disponible con control de ángulo muerto (BSM), sistema de asistencia a la frenada en ciudad (SCBS), sistema de alerta de cambio de carril (LDWS), sistema de control de luces de largo alcance (HBC), además de contar de serie con frenos antibloqueo (ABS) o distribución electrónica de la frenada (EBD), asistencia a la frenada (EBA), control de estabilidad (DSC) y control de tracción (TCS). El nuevo Mazda2 estará disponible con cuatro motores: el 1.5 ‘Skyactiv-G’ en tres potencias (75, 90 y 115CV) y el 1.5 ‘Skyactiv-D’ de 105CV.

Mazda 3

El Mazda3 presenta cambios importantes en su diseño. La imagen exterior es diferente, con un largo capó y un habitáculo retrasado que sigue la línea de diseño KODO que ya han estrenado los Mazda6 y Mazda CX-5. En cuanto a su tamaño, sus nuevas dimensiones son mayores que antes: la carrocería de cinco puertas gana cinco milímetros de largo y cuarenta de ancho, aunque pierde algo en altura.

Además, aumenta su batalla en seis centímetros, por lo que tiene un aspecto más robusto, con un interior algo más espacioso y una mejor estabilidad sobre el asfalto. Además, como ya ocurre en sus hermanos de gama de última generación, la tercera generación del Mazda3 utiliza la tecnología ‘SkyActiv’, que trata de optimizar la respuesta del vehículo tanto en el apartado mecánico como en el dinámico. Bajo este mismo prisma se desarrollan el chasis, la carrocería, el motor y las cajas de cambio de las dos carrocerías disponibles hasta el momento, cinco puertas y sedán, denominada ‘Sportsedán’. La gama del Mazda3 cuenta con tres propulsores de gasolina y uno solo de gasóleo. De los primeros destaca un nuevo 1.5 atmosférico de 100CV que sustituye al anterior y sirve de arranque de gama. El otro motor es un 2.0, también sin turbo, con dos escalones de potencia: 120 y 165CV. En cuanto al Mazda3 de gasóleo, por ahora cuenta con un 2.2 de 150CV, aunque llegará uno menos potente: es de suponer que será el 1.6 diésel de 115CV. Con la elección de motores y su configuración se apuesta por algo que en Mazda denominan ‘rightsizing’. Es decir, que en vez de utilizar un motor pequeño turboalimentado, prefieren montar el propulsor adecuado a cada coche. Así, no dudan en afirmar que las versiones de gasolina 2.0 podrían equivaler a un 1.6 en cuanto a consumo.

El Mazda3 cuenta con un interior muy pensado para que el conductor se centre en la conducción y no tenga que retirar la vista de la carretera. Incorpora el ‘Active Driving Display’ (así es como Mazda denomina a su ‘Head-Up Display’) con la información útil durante la conducción: velocidad o navegación. Desde el acabado intermedio ofrece una pantalla táctil de siete pulgadas que también se puede manejar por medio de un mando giratorio al estilo de los Audi, BMW o Renault. Su funcionamiento es muy sencillo y, curiosamente, no permite un uso táctil en marcha para evitar distracciones al conductor. En cuanto el espacio en las plazas traseras, el Mazda3 es bastante amplio, aunque a lo ancho podría haber sido mejor. Además, la visibilidad hacia atrás no es demasiado buena debido a una luneta posterior estrecha y un pilar C muy ancho. En cuanto al equipamiento del Mazda3, aparte de lo habitual (climatizador o control de estabilidad) tiene todo lo que se puede esperar de un coche de última generación, con conectividad a Internet mediante el smartphone. También hay que destacar la preocupación de Mazda por incluir componentes que mejoran la seguridad, como el conjunto de medidas ‘i-ActiveSense’. Aglutina elementos como el control de crucero adaptativo o la frenada inteligente en ciudad (SCBS), que evita colisiones por alcance hasta una velocidad máxima de 30 km/h. Como ya ocurría en la anterior generación, el Mazda3 está disponible con carrocerías de cinco y cuatro puertas.

Mazda 6

Si la anterior generación del Mazda6 ya supuso un gran salto respecto, esta última ha mejorado aún más para ganar en tamaño, calidad de fabricación tecnología y equipamiento. Ahora es una berlina más cercana al segmento E –el de las berlinas premium, que al D -el de las berlinas generalistas-. Para poner en situación, por precio y tamaño, el Mazda6 supone una alternativa a un BMW Serie 3 o un Audi A4, más que, por ejemplo, a un Renault Laguna o un Peugeot 508. El nuevo Mazda6 sorprende. Ha mejorado todo aquello mejorable de la versión anterior: ahora es más cómodo en todos los sentidos pero, milagrosamente, sigue siendo igual de satisfactorio en la conducción. En lo estético la berlina incorpora ahora nuevos faros y pilotos con tecnología ‘Full LED’ que, además de hacerlo más actual, mejoran la visibilidad a sus mandos. Los paragolpes también se adaptan ligeramente al nuevo look y la parrilla frontal ensalza su diseño orgánico KODO y logra una sensación más tridimensional y poderosa de su frontal. Evidentemente en el interior se encuentran nuevos acabados a base de materiales más agradables al tacto y a la vista, que mejoran la calidad real y percibida del coche, además de contar con una nueva consola central, salpicadero y un sistema de mandos más intuititvo. De hecho, el buque insignia japonés incorpora ciertos detalles de su hermano el Mazda3, como el ‘Head-Up Display’ (para no apartar los ojos nunca de la carretera) o el ‘MZD Connect’, para conectar el smartphone al vehículo, o la supresión de la palanca del freno de mano, que deja paso a un botón (ahora es eléctrico). Y claro, una nueva pantalla, de siete pulgadas, que disipa por completo esa sensación tan antigua que daba la generación anterior.

El compuesto de los asientos ha sido totalmente revisado y renovado, ahora son mucho más cómodos. Los amortiguadores ya no resultan tan secos y la estructura de las suspensiones también ha sido actualizada, así como su carrocería con mayor empleo del acero de alta resistencia: no balancea nada en las curvas (gira muy, muy plano), apenas cabecea en las deceleraciones y aceleraciones, pero milagrosamente ya no resulta tan duro. No se contenta con aspirar a ser el referente de su segmento, sino que su ambición mira fijamente ya a los ‘premium’. Por eso sabían que el aislamiento acústico también juega un papel importante en esto de la percepción de calidad de rodadura y conducción, por eso el esfuerzo en este apartado en el nuevo Mazda6 ha pasado por sustituir muchos de sus elementos y materiales en los paneles de su carrocería, así como en el suelo y sellados de las puertas. ¿El resultado?: un 25 % menos de ruido cuando se circula con él. El Mazda6 con el motor de gasolina ‘SkyActiv-G’ 2.0 de 145 caballos de potencia puede montar el cambio automático, denominado ‘SkyActive-Drive’, hasta ahora reservado para el más potente. Por último, las dos motorizaciones turbodiésel ‘SkyActive-D’ pueden asociarse ahora a un sistema de tracción integral. Incorpora también el primer sistema de detección de derrapaje en ruedas delanteras, ya utilizado en el Mazda CX-5.

Mazda CX-3

El Mazda CX-3 es la apuesta del fabricante nipón para entrar en el disputado segmento de SUV compactos con su combinación de eficientes propulsores, moderno diseño y un concepto flexible orientado al conductor. Con este nuevo modelo, Mazda entra en una nueva era, con un estilo inconfundible que destaca al instante entre la multitud.

Las formas y trazos del Mazda CX-3 expresan el estilo de vida actual y la actitud moderna e independiente de los nuevos clientes. Su diseño comparte muchas claves del diseño KODO -Alma del movimiento- con otros modelos del fabricante: desde las líneas fluidas hasta el habitáculo compacto desplazado hacia atrás, con un atrevido frontal, las molduras laterales y la línea elevada de la cintura, que expresan de forma innegable el carácter de SUV aventurero. Todos los recientes lanzamientos de Mazda se caracterizan por contar con una poderosa presencia. Sin embargo, el Mazda CX-3 va un paso más allá gracias a sus llamativas llantas de aluminio de hasta 18 pulgadas. Con un abanido de diseños modernos, con efectos tridimensionales y acabado tipo corte de diamante, contrastan notablemente con las superficies a lo largo de la carrocería. En la sección trasera, el diseño de los grupos ópticos acentúa el corto voladizo trasero del CX-3. Al mismo tiempo, los intermitentes se prolongan desde los laterales del coche hasta el portón trasero y complementan perfectamente las ópticas traseras, creando una imagen de marca única, con una línea superior. Estos detalles ponen aún más de relieve la trasera deportiva de este SUV compacto.

Como todos los nuevos modelos de la nueva era de Mazda, el CX-3 está orientado en torno al conductor y a la conducción. El habitáculo combina una excelente visibilidad y el confort de un interior con la ergonomía de un segmento superior. El interior cuenta con un diseño que realza la línea de cintura elevada del vehículo, mientras que la superficie acristalada y los guarnecidos de los pilares refuerzan la sensación de luminosidad en el habitáculo. La organización de los elementos más importantes en el interior (pedales, palanca de cambios, mando del sistema de infotainment, entre otros) están orientados al conductor para que, según los diseñadores del vehículo, sean una extensión natural del cuerpo. Una de las grandes bazas del Mazda CX-3 es la flexibilidad, a la que contribuye una bandeja en el maletero, que puede colocarse a dos alturas distintas en función de las necesidades. En su posición más alta, se crea una superficie de carga plana con los asientos traseros abatidos. El maletero de 350 litros del Mazda CX-3 puede aumentar hasta los 1.260 litros cuando se abaten los asientos traseros (divisibles en proporción 60/40). Bajo el capó del Mazda CX-3 se puede encontrar un motor de gasolina 2.0 ‘SkyActiv-G’, disponible con 120 o 150CV, o un motor diésel 1.5 ‘SkyActiv-D’ de 105CV. La potencia que entregan se transmite a las ruedas mediante una transmisión automática o una manual, ambas de seis velocidades. Ambas motorizaciones son eficientes más allá de lo convencional, gracias a sus relaciones de compresión extremas, a una construcción muy ligera y al sistema de arranque y parada automático ‘iStop’ que equipan de serie. Todo ello para conseguir una combustión óptima y el mejor equilibrio posible entre prestaciones y bajos consumos. Todos los motores cumplen con la rigurosa normativa Euro V.
El Mazda CX-3, se encuentra disponible en versiones de tracción delantera y tracción integral. Ambas se caracterizan por una conducción que inspira confianza gracias a una excelente estabilidad en carretera y buen comportamiento con firmes irregulares. El Mazda CX-3 ofrece un amplio equipamiento de sistemas de seguridad activa, denominados ‘i-ActivSense’. La tecnología engloba los dispositivos de detección más avanzados; desde cámaras de alta definición y sensores de radar hasta alertas para el conductor. Este conjunto de asistencias son como un sexto sentido que, primero avisa del peligro inminente y después, si es necesario, interviene para evitar un accidente. Dentro de estos sistemas y asistenicas podemos encontrar, entre otros, el control de crucero adaptativo, el sistema de asistencia para reconocimiento a distancia, control de ángulo muerto y cambio involuntario de carril, alerta de tráfico trasero o el control de luces de largo alcance.

Mazda CX-5

El Mazda CX-5 compite contra el Nissan Qashqai, VW Tiguan y el Kia Sportage. Ellos son los reyes de los SUV medios esta temporada pero, el japonés, quiere hacerse valer con su interesante producto. Cuando salió, a principios de 2012, fue el precursor de esto de la tecnología ‘SkyActiv’. Los acabados no eran el paradigma de la calidad, ni tampoco sus prestaciones, pero sí que resaltaba algo por encima de todo cuando no se trataba de acelerar: su agilidad y estética. Desde entonces hasta ahora, han pasado nada menos que tres años y la progresión de este SUV nipón no ha hecho más que aumentar y aumentar. Se ha convertido en el 50% de las ventas de la marca. Los tiempos han cambiado y la empresa se ha dado cuenta de su gran potencial. Incluso de sus posibilidades ‘premium’. Por eso han tenido tantísimo cuidado al actualizarlo. Había que matizar aquellos detalles del interior, algunos retoques en ciertas proporciones estéticas, abuguesarlo un poquito por aquello de mejorar la calidad de rodadura y mejorar la oferta de motorizaciones. Por supuesto, paragolpes, parrilla, faros y pilotos cambian, claro, ya que es un ‘facelift’. El alumbrado, al igual que el también nuevo Mazda6, pasa a convertirse en ‘Full LED’, y su calandra delantera ha mutado ligeramente para cobrar mayor protagonismo volumétrico. Claramente la rodadura es sencillamente mejor. Al igual que la berlina y el compacto, este SUV no balancea absolutamente nada en las curvas. Han mejorado la estructura de los trapecios y han mejorado la respuesta de los amortiguadores. También han aumentado el grosor de los cristales en la zona trasera (viajar atrás antes era algo molesto por los silbidos del aire), aunque ahora es un solo un 13 % más ‘llevadero’.
Los que estén familiarizados con el modelo actual, serán los que mejor noten las novedades, claro. Como el aumento del tamaño de la consola central, que pasa a ser más ancha que antes con un diseño más maduro, haciendo también más intuitivo el manejo del mando ‘HMI’ y ganando más espacio, gracias en grandísima parte, a la supresión de la palanca del freno de mano, que pasa a ser eléctrico por botón. Presidiendo el salpicadero está la nueva pantalla de siete pulgadas en la parte superior central, que supone el núcleo central del sistema ‘MZD Connect’ de conexión con el smartphone y que lógicamente contribuye a otorgarle un aspecto mucho más ‘fresco’ a todo el habitáculo. Gana también algún que otro punto entero gracias a los nuevos materiales empleados. Sobre todo en calidad percibida.

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Mazda MX-5

El Mazda MX-5 siempre ha sido algo distinto a todo. Por mucho que evolucione, este roadster puro no debe cambiar en la esencia. Y eso que esta cuarta generación da un paso de gigante. El diseño, respecto al modelo actual, que se presentó en 2006, está a años luz. En su morro ensanchado y poderoso brillan dos delgados faros con tecnología LED, que potencian su mirada agresiva. Los contornos moldeados de la aletas recuerdan a una botella de ‘Coca Cola’ de los años 60, las proporciones de la zaga, y sus pilotos, al actual Jaguar F-Type. Nunca el Mazda MX-5 ha sido tan ‘británico’ como hasta ahora. Y eso supone, de alguna manera, una vuelta al purismo del primer modelo, aquel roadster de 1989. El nuevo encoge hasta los 3,92 metros y apenas llega a la tonelada de peso; el modelo de acceso adelgaza 82 kilogramos respecto a su antecesor. La carrocería reduce veinte kilos, el motor aligera en dieciocho, los asientos ocho, el techo uno… Incluso el arnés de cableado es ahora de aluminio, como el de los antiguos coches de Europa del Este. Pero ojo, porque este nuevo Mazda MX-5 no luce para nada tan espartano como aquellos. Por primera vez, el revestimiento de las puertas va en el color de la carrocería y el plástico granulado tiene un aspecto refinado. Y el nuevo Mazda MX-5, por supuesto, se suma a la tendencia de tecnologías avanzadas: preside el salpicadero una gran pantalla y un controlador que, por desgracia, entorpece el juguete más irresistible de este roadster: la palanca del cambio. El mando se sitúa demasiado cerca, y precisamente, esa palanca es con lo que más disfruta un conductor de un Mazda MX-5, y en esta generación con más razón: son, probablemente, los recorridos más cortos que se han plantado sobre cuatro ruedas. Y ese el problema: al usar la palanca, es fácil tocar el menú con el antebrazo.

El Mazda MX-5 ha recuperado los valores de la primera generación, y por tanto vuelve al purismo y la deportividad de antaño. Mirando las prestaciones: acelera de 0 a 100 km/h en 8,5 segundos, mejor que el modelo equivalente anterior, y Mazda promete una velocidad máxima de 200 km/h. Si se quiere conducir rápido y a cielo descubierto, es recomendable subir las ventanillas. Si no, uno se puede olvidar de ir mínimamente peinado. Pero de lo que no cabe duda es de que los 131CV de su propulsor de 1,5 litros lo mueven con soltura más que notable. La suspensión es redonda: parece que en Mazda han tenido compasión de las espaldas de los sufridos conductores de los modelos anteriores y esta incluso filtra, a pesar de su dureza. Por primera vez pasar por una junta de carretera no se nota hasta en los maxilares. Da la impresión de que para girar le basta con la circunferencia de un posavasos. Y recuerda más que nunca al primer modelo. ¿Eso es bueno o malo? Desde luego, es más auténtico. En curvas cerradas, en segunda marcha, es fácil que la zaga se desplace antes de que entre en acción el control de estabilidad. Los delgados neumáticos pierden tracción, pero la recuperan solo un cuarto de metro más allá. Puede gustar más o menos esta respuesta, pero lo que está claro es que es más fiel al concepto roadster. Y esta cuarta generación es tan auténtica como la primera.

Mazda MX-5 RF

El Mazda MX-5 RF (quiere decir ‘Retractable Fastback’) ha fascinado al público desde que hizo su presentación mundial en el Salón Internacional del Automóvil de Nueva York en 2016. Lo cierto es que Mazda sorprende a todos con una reinterpretación elegante y práctica del roadster de cuarta generación, ejemplo de cómo innovar para preservar la tradición de un modelo de leyenda como es el MX-5. Su estilo ‘fastback’ tan característico, casi desafia la naturaleza de un vehículo descapotable. En todo lo demás, mantiene las formas y el equilibrio de proporciones que tantos premios le han valido a la versión con capota de lona, con las mismas líneas fluidas, voladizos cortos o el poderoso y elegante frontal, con grupos ópticos formados por luces LED ultracompactas. Donde destaca de verdad es en el empleo de un techo duro eléctrico dividido en tres secciones, único en su género. Es el techo eléctrico rígido más rápido del mercado. Se abre o cierra en tan solo trece segundos, incluso con el coche en movimiento. Las secciones delantera y central del techo, junto con la luneta trasera, quedan ocultas detrás de los asientos, mientras los pilares traseros del techo targa vuelven a su posición exterior. En conjunto, el mecanismo solo añade unos 45 kilogramos al peso total del vehículo. Por cuestiones de peso, cada una de las secciones del techo duro es de un material distinto: la sección delantera es de aluminio, la sección intermedia es de acero y la unidad trasera está construida en un compuesto plástico moldeado (SMC). Los embellecedores negros que se extienden desde la línea de las ventanillas de las puertas hasta los pilares son de un nuevo bioplástico. No solo resultan bonitos sino que suponen un paso adelante en materia de sostenibilidad. Ni siquiera es preciso pintarlos. A pesar del techo retráctil, la capacidad del maletero es prácticamente la misma que la de la versión de capota de lona, con espacio suficiente para dos bolsas compactas.

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